El gran equipo del viejo Juan Manuel Guerra, con el goleador Claudio Nigretti, Horacio Attadía y los hermanos Enrique en cancha, el triunfo final ante Comunicaciones, la explosión conmovedora del hincha. El fin de aquella etapa semi-amateur que significaron esos 3 años en la Primera C. Todo ello será la marca que nos quedará de los primeros años de la década de los 80′. Luego, el largo período en la Primera B, con aquellos duelos contra Talleres, Almirante Brown, Chacarita Juniors, Deportivo Morón; aquellos octogonales fallidos, los primeros destellos de magia en los pies de aquel pibe de Colonia del Sacramento, llamado Gilmar. La agónica clasificación al Nacional B en junio de 1986. El querido Nacional B y la experiencia de viajar por el país para disputar partidos durísimos, en canchas hostiles (adentro y fuera de la línea de cal), y nuestra Fortaleza de madera siempre llena. Los duelos contra los primos barriales. La decepción de la Batalla de Resistencia. La llegada de Miguelo Russo, la firme creencia en un equipo con pibes del club y experimentados. El recordado julio de 1990, el duelo contra Quilmes, los penales, el Lechu eterno, Gilmar y el último penal que no olvidaremos. Para muchos, los 80′ serán el recuerdo de nuestra infancia y joven adolescencia, y la impresión en el alma de estos colores.